Bali tiene un problema y es que tiene demasiado. Demasiados templos, demasiadas cascadas, demasiados puntos de snorkel, demasiadas playas, demasiados miradores. Si intentas verlo todo, acabas agotado y con la sensación de haber pasado más tiempo en la carretera que disfrutando de verdad.
Yo he estado dos veces en la isla y lo que más he aprendido entre el primer y el segundo viaje es precisamente eso: no se trata de acumular experiencias, sino de elegir bien. Un trekking de cascadas bien elegido vale más que cinco cascadas vistas de pasada. Un templo visitado con calma y con contexto vale más que diez fotos de fachadas.
En este artículos te cuento los planes que para mí son imprescindibles en Bali, con mis favoritos y, sobre todo, con el criterio que yo usaría para elegir qué hacer según la zona en la que estés y el tiempo que tengas.
¡Vamos con esta lista de imprescindibles para montar un itinerario súper completo!
Visitar los templos balineses
Si por algo es conocida Bali es por su cultura y su espiritualidad, así que visitar los templos balineses es una de las experiencias imprescindibles del viaje. Son el gran símbolo de la isla y hay más de 10.000 repartidos por todo el territorio. No, no es un error de tipografía. Son diez mil. Y eso significa que la pregunta no es si visitar templos, sino cuáles elegir.
Muchos de ellos no cumplen solo una función religiosa, sino también social. No son monumentos históricos sin vida, sino espacios donde se celebran ceremonias, festividades y rituales con regularidad. Visitarlos bien, es decir, con algo de contexto previo, ayuda a entender Bali de una forma que ningún otro plan consigue.

Siempre que puedas, merece la pena visitarlos con guía porque son espacios cargados de simbolismo e historia. Un buen ejemplo es Pura Tirta Empul, uno de los templos más importantes de Ubud. Aquí no solo se visita el recinto, sino que se entiende el sistema tradicional de riego subak y se conocen las leyendas asociadas al rey Mayadanawa y al dios Indra, además de que te explican en que consiste el ritual de purificación.
Mi templo favorito, y uno de los menos visitados, es el Brahma Vihara Arama en Banjar, en el norte de la isla. Es el único templo budista importante de Bali y tiene una arquitectura y una atmósfera completamente distintas al resto. Muy tranquilo, muy poco masificado y con unos jardines preciosos. Si estás recorriendo el norte, no te lo saltes.

También me marcó mucho Tanah Lot, que suele descartarse por ser muy turístico, pero tiene una leyenda súper mística. Cuenta la tradición que una serpiente marina sagrada protege el templo de los espíritus malignos y verlo al atardecer con esa historia en la cabeza cambia bastante la experiencia.
El consejo más importante que te puedo dar con los templos es que no intentes verlos todos. Elige tres o cuatro que sean distintos entre sí, un templo del agua, uno marino, uno budista, uno funerario, y dedícales tiempo de verdad. Así se disfrutan mucho más.
Bañarte en sus cascadas
Bali es el destino con más cascadas en el que he estado nunca. Sobre todo en el norte de la isla, en la zona de Munduk, hay muchísimas repartidas entre selva, arrozales y paisajes increíblemente verdes.
Una de mis planes favoritos en Bali es el trekking de cascadas de Munduk, que pasa por Red Coral Waterfall y Melanting. Es una caminata que te ocupa toda la mañana, los paisajes son espectaculares y la recompensa al llegar a cada cascada es de las que se recuerdan. No es un paseo, hay tramos con barro y desnivel, pero merece cada paso.

También me encantó Tukad Cepung, que es completamente diferente. Es una cascada dentro de una cueva, con la luz filtrándose entre las rocas que un efecto chulísimo.

Mi consejo es que no te obsesiones con ver muchas, sino que elijas una o dos según la zona en la que estés y las combines con el resto de planes del día. Así se disfrutan mucho más y no se convierte el viaje en un maratón de cascadas.
Perderte por los arrozales
Otra de las grandes señas de identidad de Bali son sus arrozales, así que es casi obligatorio visitar alguno durante el viaje. Te aseguro que parecen un tópico hasta que los tienes delante.
Estos paisajes tan espectaculares son el resultado de la agricultura en terrazas y del subak, un sistema tradicional de riego balinés basado en la cooperación entre agricultores. Tal como explica la UNESCO, el subak se basa en un reparto del agua justo y las decisiones se toman pensando en el bienestar de toda la comunidad y no en intereses individuales. Con este planteamiento, se utilizan redes de canales y compuertas que distribuyen el agua de forma equitativa entre los campos.
Los más conocidos son los de Tegallalang, cerca de Ubud, pero están bastante masificados y tienen pasarelas de pago por todas partes.
Si quieres algo más auténtico y tranquilo, los arrozales de Sidemen son mis favoritos. Los miradores desde las alturas del pueblo, con las terrazas escalonándose hacia el valle y el Monte Agung al fondo, son de los paisajes más bonitos que he visto en Bali. Y casi sin gente.

Los de Munduk y Tabanan también son preciosos y mucho menos frecuentados que Tegallalang.
Snorkel y buceo
Otro de los grandes atractivos de Bali es su biodiversidad marina. Tanto el snorkel como el buceo son actividades muy populares en la isla y una opción genial si te gusta el mar.
El buceo es de las cosas que más he disfrutado en la isla. En Tulamben hice buceo la inmersión del pecio del USAT Liberty, un barco de la Segunda Guerra Mundial hundido a pocos metros de la orilla que hoy está completamente cubierto de coral y lleno de vida marina. Es uno de esos buceos que se quedan grabados. No hace falta ser un buceador experimentado, el pecio es muy accesible, pero si tienes certificación, las zonas más profundas son espectaculares.
Si tienes pensado bucear durante el viaje, es importante contar con un seguro que cubra este tipo de actividades y elegir siempre centros homologados para hacerlo con total tranquilidad.
Para snorkel, Amed es mi zona favorita. Recorrí todos los puntos de snorkel de la costa por mi cuenta (Amed Beach, Lipah, Jemeluk Bay…), y en todos puedes entrar directamente desde la orilla sin necesidad de contratar nada.

El agua es clara, hay corales en buen estado y la vida marina es abundante. Es snorkel de los que hacen aficionarse.
También hice snorkel en Nusa Penida y Nusa Lembongan, donde los fondos son espectaculares aunque el agua puede tener corrientes fuertes en algunos puntos. En Nusa Penida, Crystal Bay y Gamat Bay son los puntos más conocidos, aunque hay que ir con un guía local que conozca bien las corrientes del día.

Disfrutar de las vistas en los miradores de Bali
Bali está llena de miradores naturales con vistas espectaculares a volcanes, lagos, arrozales, selva y acantilados frente al mar. Muchas veces no hace falta hacer grandes caminatas para encontrarlos y disfrutar de las vistas. Basta con desviarte un poco de la carretera o madrugar para evitar multitudes.
Mis favoritos son los miradores sobre los arrozales de Sidemen, que ya te he mencionado antes, con esas vistas al valle y al volcán que son difíciles de superar. Y los miradores de los lagos de Munduk, sobre todo los que se encuentran en la carretera interior que sube hacia el norte de la isla. Son esos miradores que te encuentras de camino, sin señalizar, y que te obligan a parar la moto porque no puedes seguir sin quedarte un rato mirando.

El mirador de Kelingking Beach en Nusa Penida es el más fotográfico y también uno de los más masificados, pero sigue siendo impresionante. Llega temprano si puedes.

Disfrutar de sus playas
Bali es una isla, así que disfrutar del mar forma parte del viaje casi de manera inevitable. Tengo que decirte que hay viajeros que quedan algo decepcionados con sus playas y es comprensible. No son tan paradisíacas como las de otras zonas de Indonesia como Karimunjawa, las islas Gili o el Parque Nacional de Flores. Pero eso no significa que no merezcan la pena, sino que hay que saber qué esperar de cada una.

En las playas del sur de Bali, sobre todo en zonas como Uluwatu, Kuta Canggu, el protagonismo se lo llevan el surf y los atardeceres, que son espectaculares. Son playas muy animadas, con buen ambiente y servicios, perfectas para pasear, tomarse algo, sentarse a ver el mar o disfrutar del final del día.
Si buscas un entorno más tranquilo y con menos oleaje, la zona del noreste de Bali es una muy buena opción. En lugares como Amed encontrarás playas de arena volcánica, un ambiente mucho más relajado y menos turismo.

Y si quieres algo más parecido a una playa de arena blanca y aguas tranquilas, las de Nusa Dua son las mejores opciones dentro del área de Bali.
Comer en un warung
Comer en un warung es una de esas experiencias que parece pequeña y acaba siendo de las que más recuerdas. Son restaurantes familiares, pequeños, con comida local indonesia de verdad: nasi goreng, mie goreng, sate, ikan bakar… Sin carta en inglés en la puerta, sin decoración para Instagram, sin música ambiente.

Muchas veces basta con alejarte dos calles de la zona más turística para encontrarlos. Y cuando lo haces, el ambiente cambia completamente. Menos postureo, más autenticidad. Tu dinero va directamente a quien cocina, no a una cadena ni a una agencia.
Yo como en warungs casi todos los días cuando estoy en Bali y es de las cosas que más echo de menos cuando vuelvo.
Subir un volcán (muy opcional)
Bali es una isla volcánica y su paisaje está marcado por montañas y volcanes. Los más famosos son el Monte Agung y el Monte Batur, que hoy siguen activos.
Una de las experiencias que muchos viajeros se plantean en Bali es subir a uno de estos volcanes. Es una actividad muy cañera y te digo desde ya que no es imprescindible para disfrutar del viaje y que no encaja con todos los estilos.
La más popular es la subida al Monte Batur porque es más suave que la del Monte Agung, ya que su altura es menor, de 1.717 m.
Yo hice este trekking y puedo decir que no es una experiencia para todo el mundo. Se trata de una excursión nocturna, con madrugón incluido, y la caminata tiene tramos muy exigentes. Además, es una de las actividades más masificadas de Bali, algo que debes tener en cuenta si no te gustan los sitios muy concurridos.

Aun así, ver el amanecer desde la cima es muy bonito y puede ser una experiencia muy chula si te gusta el senderismo. Pero si no te apetece trasnochar, prefieres un viaje tranquilo o no disfrutas de las caminatas, no pasa absolutamente nada por saltártela. Bali ofrece muchísimas otras experiencias sin necesidad de subir a un volcán.
Si decides hacerlo, contrata siempre guías locales autorizados e infórmate del estado del volcán antes de salir.
Cómo elegir bien qué hacer en Bali
Bali tiene tanto que ofrecer que la trampa más habitual es querer abarcarlo todo. Yo lo hice en mi primer viaje y el resultado fue un itinerario agotador donde no disfruté de nada como merecía.
Mi criterio ahora es este: elige una experiencia principal por zona y complétala con planes secundarios según el tiempo que tengas. Si estás en Munduk, el trekking de cascadas es el plan principal. Si estás en Amed, el snorkel. Si estás en Ubud, los templos y los arrozales. Así cada zona tiene su propio ritmo y el viaje fluye mucho mejor.
No hace falta hacer el Monte Batur, ni todos los puntos de snorkel de Amed, ni los diez templos más famosos de la isla. Hace falta elegir bien lo que sí vas a hacer y disfrutarlo de verdad.
Si tienes dudas sobre cómo distribuir los planes en tu viaje por Bali o quieres ayuda para montar un itinerario, por aquí te dejo mis rutas.
Preguntas frecuentes sobre qué hacer en Bali
Lo ideal es entre 10 y 15 días para combinar varias zonas con calma. Con 7 días es posible hacer una ruta sencilla, pero tendrás que priorizar mucho y centrarte en dos o tres zonas bien conectadas.
En la mayoría de casos, hacerlo por libre sale más barato y es más flexible. Muchas cascadas, templos y puntos de snorkel son perfectamente accesibles sin contratar nada. Para actividades como el buceo o la subida al volcán, sí es necesario ir con un profesional, pero no hace falta contratarlo en una agencia turística.
No. Hay más de 10.000 templos en Bali y los más fotografiados suelen ser los más masificados. Mejor elegir tres o cuatro distintos entre sí y visitarlos con calma que intentar ver todos los que salen en las listas.
Sí, es uno de los mejores destinos de buceo del Sudeste Asiático. El pecio del Liberty en Tulamben es uno de los buceos más accesibles y espectaculares de la isla, y hay opciones para todos los niveles.
Y con esto tienes un buen abanico para montar un viaje completo y variado. No hace falta hacer todo lo que aparece en este post, ni mucho menos. Bali tiene tanto que si intentas verlo todo, acabas sin disfrutar nada de verdad.
Mi consejo, después de dos viajes, es que priorices la calidad sobre la cantidad. Un trekking bien hecho, un templo visitado con calma, una mañana de snorkel sin prisas. Así es como se disfruta Bali.
Si todavía estás organizando el viaje, en mi guía para recorrer Bali por tu cuenta tienes todo lo demás: visado, presupuesto, zonas e itinerarios según los días que tengas.









