Guía de Yogyakarta: qué ver, cómo moverse y consejos prácticos

¡Yogya es pura magia! Te lo digo en serio. Aunque pase desapercibida, es uno de los tesoros de Indonesia. Y, si te estás preguntado qué hacer y qué ver en Yogyakarta, ya te digo que te abre un buen abanico de posibilidades. Con una mezcla de tradición, misticismo y arte, esta ciudad te da la oportunidad de adentrarte en el corazón de Java. Además, conocerla no te llevará mucho tiempo.

En esta guía te cuento qué ver en Yogyakarta viajando por libre, cómo moverte por la ciudad sin tours organizados, qué lugares merecen la pena en una visita de dos días y algunos consejos prácticos basados en mi experiencia personal.

Nota: Artículo revisado y actualizado el 27 de diciembre de 2025.

Cuándo visitar Yogyakarta

En Java, hace calor todo el año, con temperaturas que rondan los 25-30 ºC. Lo que sí que varía es la cantidad de agua que cae, ¡y mucho! Por eso, mi consejo es que planifiques tu visita a Yogyakarta durante la estación seca, es decir, de mayo a septiembre. Así te ahorrarás algún que otro chaparrón, que no son precisamente suaves.

Yo fui en agosto de 2023 y, si bien es cierto que hacía mucho calor, no tuve lluvias en ningún momento.

Cómo llegar a Yogyakarta desde Yakarta

Hay varios modos de llegar a Yogyakarta desde Yakarta, la capital de Indonesia y principal puerta de entrada al país: en tren, autobús o avión. Todo dependerá del tiempo con el que cuentes y el que estés dispuesto a invertir en el trayecto, así como de tu presupuesto.

Estación de tren Pasar Senen en Yakarta, uno de los principales puntos de salida hacia Yogyakarta en Java
Estación de tren Pasar Senen (Yakarta), uno de los puntos desde donde salen los trenes hacia Yogyakarta. Desde aquí tomé el tren para recorrer Java y el trayecto merece mucho la pena por las vistas.

Aquí te las dejo en una tabla resumen por si te es más fácil comparar. Puedes deslizarte horizontalmente por ella para ver toda la información y los datos.

Medio de transporte Origen Destino Duración aprox.
Tren Gambir / Pasar Senen Tugu / Lempuyangan 6–9 horas
Autobús Kampung Rambután / Pulo Gebang / Kalideres Giwangan 10–13 horas
Avión CGK / HLP YIA 1 hora y 20 minutos

Formas de llegar a Yogyakarta desde Yakarta

Y, por si te han quedado dudas, por aquí abajo te las explico un poquito más.

Llegar a Yogyakarta en tren

  • Los trenes salen desde las estaciones Gambir y Pasar Senen en Yakarta y llegan hasta Tugu, la estación central de Yogyakarta. También hay trenes económicos que terminan en la estación Lempuyangan.
  • El viaje dura entre 6 y 9 horas, según el tipo de tren.
  • El precio ronda los 14€, aunque dependerá del tipo de tren que elijas, la clase y el horario.
  • Existen opciones diurnas y nocturnas, aunque yo te recomiendo que viajes de día porque las vistas de Java durante el trayecto son espectaculares.

Llegar a Yoyakarta en autobús

  • Los autobuses salen desde las terminales Kampung Rambután, Pulo Gebang y Kalideres de Yakarta y llegan a la terminal Giwangan en Yogyakarta.
  • El autobús es la opción más económica, sí, pero también la más lenta. El trayecto suele tardar entre 10 y 13 horas, dependiendo del tráfico y las paradas.
  • El precio ronda los 10€.
  • Siendo honesta contigo, solo lo consideraría si buscas ahorrar al máximo, ya que el viaje puede hacerse pesado por el estado de las carreteras y el tráfico.

Llegar a Yogyakarta en avión

  • Hay vuelos directos desde los aeropuertos de Soekarno-Hatta (CGK) y Halim Perdanakusuma (HLP) en Yakarta hasta el Aeropuerto Internacional de Yogyakarta (YIA).
  • Es la forma más rápida de llegar. El vuelo dura alrededor de 1 hora y 20 minutos.
  • Los precios suelen variar entre 25 y 80€, dependiendo de la aerolínea y la antelación con la que reserves.
  • Ten en cuenta que el nuevo aeropuerto de Yogyakarta está a unos 40 km del centro de Yogyakarta, así que necesitarás sumar al menos una hora extra para el traslado a la ciudad.

¿Cómo ir del aeropuerto de la ciudad al centro de Yogyakarta?

Puedes ir y volver del aeropuerto al centro de la ciudad en Grab, taxi y bus, aunque te recomiendo el tren. Dentro del mismo aeropuerto, está la estación. Se llama Stasiun Maguwo. Deberás coger el tren allí, bajarte en Yogyakarta Tugu Station y caminar cinco minutos hasta Malioboro Street.

El tren es una opción muy recomendable en Yogyakarta. Es cómodo, rápido (40 minutos) y muy barato. Sale a 20.000 IDR el trayecto, aunque te recomiendo que te des prisa al salir del avión y vayas a comprar los billetes a la estación, ya que se agotan muy rápido. Y lo mismo si vas al aeropuerto desde Yogyakarta. Si puedes, cógelo con cierta antelación para evitar quedarte sin plaza.

Cuántos días dedicarle a Yogyakarta

Dos días son suficientes para explorar los principales atractivos de la ciudad y visitar los templos de Prambanan y Borobudur. Aunque, si te apetece hacer otras actividades que quedan a las afueras como la Playa de Parangtritis o la ladera del Monte Merapi, lo mejor es que te quedes tres días completos.

Edificio colonial en el centro de Yogyakarta, reflejo de la herencia arquitectónica de la ciudad
Uno de los edificios de estilo colonial que se encuentran en el centro de Yogyakarta. Caminando por la ciudad se aprecian muchas huellas de su pasado histórico.

Dónde hospedarte en Yogyakarta

La zona más popular para hospedarse en Yogyakarta es Jalan Malioboro, el corazón comercial de la ciudad. Está repleta de tiendas y restaurantes. Aquí encontrarás una gran variedad de alojamientos, desde albergues muy económicos hasta hotelazos. Sin embargo, debes tener en cuenta que es una zona muy concurrida y con mucho bullicio, lo que puede ser algo abrumador si lo que estás buscando es estar tranquilo.

Yo me quedé en Jalan Prawirotaman, al sur de Malioboro. Es la zona mochilera de Yogyakarta y cuenta con un ambiente más tranquilo y con menos ruido y movimiento. Además, también tiene buenas opciones para comer o tomar algo.

Un poquito de info sobre Yogyakarta

Pese a que de primeras pueda parecer muy normalita, Yogyakarta es una ciudad con muchísima historia. De hecho, es considerada la capital cultural de Indonesia.

Así que te voy a contar cuatro cositas para que vayas con algo de contexto, pero, si tienes tiempo, te recomiendo mucho que hagas un tour y un guía local te lo cuente todo de primera mano.

La religión en Yogyakarta

La religión principal en la ciudad, como en el resto de la isla de Java, es el islam. Sin embargo, esto no ha sido siempre así.

Para entender por qué Java tiene templos tan distintos, me puse a investigar e historiadores de la Yogyakarta State University explican que entre los siglos VIII y X, Java Central estuvo gobernada por las dinastías Sailendra y Sanjaya, vinculadas respectivamente al budismo Mahayana y al hinduismo.

Estas dinastías construyeron templos y monumentos que reflejan ese pasado hinduista y budista anterior a la islamización de la isla.

Esa diversidad religiosa de la que te hablaba se entiende mucho mejor cuando visitas templos como Borobudur o Prambanan, testigos de esa etapa de la historia.

Templo de Borobudur en Java Central, el mayor monumento budista del mundo
El templo de Borobudur, uno de los grandes símbolos del pasado budista de Java y clave para entender la diversidad religiosa de Yogyakarta.

El sultanato de Yogyakarta

Yogyakarta es la única ciudad de Indonesia gobernada por un sultanato. Y no es algo simbólico. De hecho, aquí el sultán sigue teniendo un papel real en el gobierno de la región.

El monarca actual es Hamengkubuwono X, heredero de un sultanato que tiene siglos de historia. Según explica el Gobierno Municipal de la Ciudad de Yogyakarta, su origen se remonta al Tratado de Giyanti de 1755, firmado en plena época colonial, que dividió el antiguo Reino de Mataram. A raíz de ese acuerdo, el príncipe Mangkubumi fue reconocido como Sri Sultan Hamengkubuwono I y fundó el Sultanato de Ngayogyakarta Hadiningrat.

Tras la independencia de Indonesia en 1945, el sultanato apoyó activamente a la República. Esto permitió que Yogyakarta conservara un estatus especial dentro del país. Gracias a ello, hoy sigue siendo gobernada por un sultán.

Todo esto se aprecia especialmente al visitar el Kraton, el palacio del sultán, que sigue siendo el corazón simbólico y político del sultanato.

Patio interior del Kraton de Yogyakarta, residencia oficial del sultán y corazón del sultanato
El Kraton de Yogyakarta, residencia oficial del sultán y corazón simbólico y político del sultanato.

Capital de Indonesia

Durante la guerra por la independencia, Yogyakarta vivió uno de los momentos más importantes de su historia. Entre 1946 y 1948, cuando Yakarta estaba bajo control neerlandés, la ciudad se convirtió en la capital temporal de Indonesia y acogió al gobierno republicano.

Un episodio clave que el Gobierno Regional de Yogyakarta incluye dentro del proceso histórico que explica la estrecha relación entre la ciudad y la República en sus primeros años.

Ciudad universitaria de Indonesia

En Yogyakarta vas a ver a muchísima gente joven en todas partes y es que es el corazón universitario de Indonesia. De hecho, es conocida como la «Ciudad de los Estudiantes«. Aquí se fundó la primera universidad privada del país, la Universidad Islámica de Indonesia, y la primera universidad estatal, la Universidad Gadjah Mada, que hoy es una de las más grandes de Indonesia. En total, Yogyakarta cuenta con más de un centenar de centros educativos (entre universidades e institutos).

Lugares que ver en Yogyakarta y mejores planes

¡Venga! ¡Empezamos este recorrido virtual! En este artículo, te propongo 4 planes que no puedes dejar de hacer en Yogyakarta.

El Kraton de Yogyakarta o el Palacio del Sultán

El Kraton no es un recinto que llame la atención o impacte desde un punto de vista arquitectónico, pero queda en el centro de Yogyakarta y es casi inevitable no pasar por allí. Además, es imprescindible para entender el contexto político de la ciudad y el papel del sultanato.

Se construyó en 1755 y, con más de 250 años de historia, sigue siendo el palacio real y la residencia oficial del sultán, además de la sede histórica del sultanato que gobierna la ciudad desde el siglo XVIII. El nombre completo es Kraton Ngayogyakarta Hadiningrat.

Puerta ceremonial del Kraton de Yogyakarta, palacio del sultán y sede del sultanato javanés
Una de las puertas ceremoniales del Kraton de Yogyakarta, decorada con símbolos protectores de la tradición javanesa.

Qué esperar de la visita al Kraton

Tras sus murallas blancas y sus jardines, el Kraton está formado por varios bangsal o pabellones abiertos como este que ves en la foto. Se utilizan para ceremonias y audiencias reales. Aunque su estructura es sencilla, son espacios con un fuerte valor simbólico, en los que todavía hoy se celebran actos oficiales del sultanato.

Pabellón ceremonial del Kraton de Yogyakarta
Pabellón ceremonial del Kraton de Yogyakarta, donde se celebran actos y ceremonias oficiales del sultanato.

El palacio ofrece un recorrido con distintas salas museo sobre la cultura javanesa y la historia y tradición de distintas generaciones de sultanes que lo han habitado.

Por ejemplo, se pueden ver los conjuntos de gamelán javanés, la música tradicional de la corte, que todavía hoy acompaña ceremonias y danzas reales. Algunos de estos instrumentos siguen utilizándose en los espectáculos que se celebran cada mañana en el palacio.

Conjunto de gamelán javanés Kyai Guntur Madu en el Kraton de Yogyakarta
Algunos de los gamelanes del Kraton incluso tienen nombre propio, como Kyai Guntur Madu, considerado un conjunto ceremonial dentro de la tradición de la corte javanesa.

También se pueden ver elementos del teatro tradicional javanés, como las máscaras de wayang topeng, que forman parte de las danzas ceremoniales de la corte.

Máscara tradicional de wayang topeng en el Kraton de Yogyakarta durante la visita al palacio del sultán
Visitando el Kraton de Yogyakarta, con una máscara tradicional de wayang topeng al fondo, parte del patrimonio cultural de la corte javanesa.

Además, también podrás ver fotografías, utensilios, vestimentas javanesas o mobiliario, etc.

El espectáculo de danza tradicional javanesa

Aunque todo esto no sea tan espectacular como los templos de Yogyakarta, el espectáculo que hacen todas las mañanas en el Kraton es precioso. Se trata de actuaciones tradicionales acompañadas por música de gamelán, ligadas a la cultura de la corte javanesa.

Espectáculo de danza tradicional javanesa en el Kraton de Yogyakarta
Danza tradicional javanesa durante el espectáculo matinal en el Kraton de Yogyakarta.

Así que, si tienes dos días en la ciudad, puedes dedicar un ratito por la mañana a visitar el Palacio del Sultán y disfrutar de la música y los bailes javaneses en directo.

Bailarines del espectáculo de danza tradicional javanesa en el Palacio del Sultán de Yogyakarta
Equipo del espectáculo de danza tradicional javanesa en el Kraton de Yogyakarta.

Horarios, precios y cómo llegar al Kraton

Llegar es muy fácil. Está justo al final de Malioboro Road y puedes visitarlo desde las 9:00 h hasta las 14.00h por 25.000 IRD (poco más de un euro). Por las tardes, el espacio está reservado al sultán y a su familia, así que queda cerrado al turista.

El Taman Sari o Castillo del Agua

En pleno centro de Yogyakarta se encuentra Taman Sari, conocido como el Castillo del Agua. Su nombre significa“hermoso jardín”. Se construyó entre 1758 y 1765 como un complejo privado del sultán Hamengkubuwono I, con zonas de paseo, baños, meditación y espacios reservados a la vida íntima de la corte. Más que un palacio formal, funcionaba como un lugar de descanso y recreo dentro del sultanato.

Piscinas del Taman Sari en Yogyakarta, antiguo complejo privado del sultán utilizado como zona de baño y descanso de la corte.
Pasear hoy por estas piscinas ayuda a imaginar cómo era la vida más íntima y relajada del sultanato, lejos del protocolo del Kraton.

Hoy queda muy poquito de lo que fue Taman Sari, pero en su día fue un súper conjunto de piscinas y fuentes. A causa de las guerras javanesas y los terremotos de 1867 y 2006, el complejo quedó totalmente destrozado. Y ahora solo conserva la piscina principal y la del patio de atrás.

Se cree que, en su restauración, participó un arquitecto portugués Demang Tegis. Según las leyendas de la ciudad, fue ejecutado por el sultán al acabar su trabajo para que nunca pudiera revelar la ubicación de las salas secretas del Taman Sari.

Entrada ornamental de Taman Sari en Yogyakarta, con relieves de piedra del antiguo complejo privado del sultán.
Una de las entradas ornamentales de Taman Sari, que da acceso al antiguo complejo real.

Qué esperar de la visita al Taman Sari

Durante la visita a Taman Sari se recorren antiguas piscinas reales, pabellones y restos de túneles subterráneos, además de una mezquita circular subterránea. La verdad es que todo el conjunto permite hacerse una buena idea de cómo era la vida privada de la corte y del uso recreativo y espiritual que tuvo este complejo dentro del sultanato.

Antes de llegar a las piscinas, el recorrido por Taman Sari atraviesa estos jardines, que servían como zona de transición hacia los espacios más privados del complejo.

Jardines de Taman Sari en Yogyakarta, camino de acceso a la zona de las piscinas del antiguo Castillo del Agua.
Paseando por los jardines de Taman Sari antes de entrar a la zona de las piscinas.

Umbul Pasiraman es, sin duda, la parte más conocida de Taman Sari y el primer lugar al que llegas durante la visita. Cuando te plantas frente a las piscinas, es fácil imaginar cómo este espacio funcionaba como la zona de baño y descanso del sultán y de las mujeres de la corte, pensada para la vida más privada del palacio, lejos del protocolo del Kraton.

En el patio principal destaca una torre central desde la que el sultán observaba las piscinas. Hay un dato súper curioso que explican en Indonesia Travel y es que desde allí lanzaba una flor y que la mujer que la recogía tenía el privilegio de acompañarlo.

Piscinas de Umbul Pasiraman en Taman Sari, antiguo espacio de baño del sultán de Yogyakarta y las mujeres de la corte.
Patio principal de Umbul Pasiraman, en Taman Sari, con la torre desde la que el sultán observaba las piscinas y, según la tradición, lanzaba una flor a las mujeres de la corte.

A mí una de las cosas que más me llamó la atención fueron los grabados de piedra repartidos por el recinto. Muchos pasan de largo, pero si te paras a mirarlos con calma descubres figuras y motivos que hablan del simbolismo y del cuidado estético con el que se diseñó Taman Sari.

Relieve decorativo de piedra en una de las entradas de Taman Sari, en Yogyakarta.
Detalle de uno de los relieves decorativos en una de las entradas de Taman Sari, un ejemplo del cuidado estético y ornamental del antiguo complejo real.

Después de ver las piscinas del Taman Sari, yo acabé la visita en la mezquita subterránea Masjid Tanah Bawah o Sumur Gumuling. Siguiendo el sentido de la visita de Taman Sari, llegarás a unos túneles que acceden a la mezquita. Se trata de un edificio circular, con un atrio y galerías a su alrededor.

Horarios, precios y cómo llegar al Taman Sari

El Castillo del Agua queda a unos 10 minutos caminando de Kraton, así que puedes hacer las dos visitas en el mismo día. Además, ninguna de ellas te llevará más de una hora. Y, al igual que el Palacio del Sultán, la entrada solamente cuesta 25.000 IDR (poco más de un euro).

El horario de acceso es de 9:00 a 15:00 h.

Malioboro Road, algo imprescindible que hacer en Yogyakarta

Y ya para acabar con el centro de Yogyakarta, te propongo que recorras de arriba a abajo Malioboro, la calle comercial con más ambiente de la ciudad. En Malioboro y en sus calles colidantes encontrarás de todo. Tiendas, restaurantes, mercados, puestos callejeros, supermercados (Indomaret, sobre todo).

Calle cercana. a Malioboro Road en Yogyakarta, con puestos callejeros y ambiente local al atardecer.
Ambiente en una de las calles colindantes a Malioboro Road al atardecer, con puestos callejeros, tráfico local y comercios tradicionales.

Algunos viajeros dicen que no vale la pena, pero a mí me encantó el ambientazo.

Malioboro Street al atardecer, con puestos callejeros y ambiente local en Yogyakarta.
Paseando por Malioboro Street al atardecer, cuando la calle se llena de puestos, carruajes tradicionales y ambiente local.

Por la noche, los fines de semana hay mucho ambiente y hacen espectáculos de música en directo cerca del centro comercial y puedes ver el bullicio y la gran cantidad de turismo local que recibe Yogyakarta.

Malioboro Street de noche con becaks tradicionales circulando entre tiendas iluminadas, peatones y ambiente animado de fin de semana.
Los becaks forman parte del paisaje urbano nocturno de Yogyakarta, especialmente en las zonas comerciales más frecuentadas por el turismo local.

Además, por las calles de detrás, hay muchos locales de batik, una técnica tradicional de Java en la que se aplica cera caliente sobre la tela para crear zonas que resisten el tinte. Después se tiñe la tela y se retira la cera, dejando a la luz patrones intrincados y muy bonitos. ¡Es un arte! De hecho, el baktik fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UENSCO en 2009.

Artesana aplicando cera caliente con un canting sobre tela de batik, creando patrones tradicionales a mano en Indonesia.
El trabajo artesanal del batik requiere precisión y paciencia, y cada pieza es única gracias al proceso manual de aplicación de la cera.

Y si quieres comprar regalos a tus amigos o familiares, te recomiendo que lo hagas aquí, en Malioboro Street. Serán mucho más económicos que en Bali.

Los templos Borobudur y Prambanan

Borobudur y Prambanan son dos de los grandes motivos por los que la mayoría de viajeros incluyen Yogyakarta en su ruta por Indonesia. Y no es para menos. Ambos templos son espectaculares y ofrecen algunos de los amaneceres y atardeceres más impresionantes de la isla de Java.

Borobudur y Prambanan están a las afueras de la ciudad, pero son excursiones imprescindibles en Yogyakarta y se pueden visitar en el mismo día o por separado, según el ritmo de viaje. Cada uno representa una religión distinta y una forma muy diferente de entender la espiritualidad en Indonesia.

Prambanan, también conocido como Candi Prambanan, es el templo hinduista más grande del país. El complejo cuenta con más de 200 estructuras y sus templos principales están dedicados a Brahma, Vishnu y Shiva, las tres grandes deidades del hinduismo.

Complejo de templos de Prambanan con torres hindúes de piedra negra recortadas contra el cielo azul, en la isla de Java.
El complejo de Prambanan destaca por la verticalidad de sus templos y la riqueza simbólica de la arquitectura hinduista en Java.

Borobudur, por su parte, es considerado el santuario budista más grande del mundo. No es un templo al uso, sino un enorme monumento en forma de estupa que se eleva en la llanura de Kedu. Su diseño sigue la estructura de un mandala y simboliza el camino hacia la iluminación espiritual.

Estatua de Buda rodeada de estupas de piedra en el templo de Borobudur, en Java, Indonesia.
Recorrer las terrazas del templo de Borobudur es una de las experiencias más especiales que se pueden vivir cerca de Yogyakarta.

No me extiendo más en este artículo porque he preparado una guía completa para visitar Borobudur y Prambanan, con toda la información práctica para organizar la visita: entradas, horarios, cómo llegar y consejos útiles.

Mapa de los lugares que visitar en Yogyakarta

Aquí te dejo un mapa con los lugares que ver en Yogyakarta por si puede ayudarte a planificar tus días en la ciudad.

¿Cómo planear un itinerario de dos días en Yogyakarta?

Yogyakarta es genial para dedicarle un par de días, más todavía si planeas pasar por Java, empezar tu viaje por Indonesia en Yakarta o subir al volcán Bromo. Una visita a esta ciudad le darán muchísimo contexto cultural a tu viaje.

Mi consejo es que dediques el primer día en Yogyakarta a explorar el centro y a las hacer visitas culturales al Kraton y al Taman Sari, además de pasear por Malioboro Street y disfrutar de sus galerías de arte y de sus mercados. Todo podrás hacerlo caminando y sin necesidad de coger transportes ni taxis.

El segundo día, aprovecha para visitar los templos Borobudur y Prambanan por tu cuenta o a través de una excursión organizada. En este caso, sí que necesitarás transporte. Puedes alquilar una moto e ir por tu propio pie o contratar un driver.

Día Lugares que visitar
Día 1 Centro histórico de Yogyakarta, Kraton, Taman Sari y Malioboro Street
Día 2 Templos Prambanan y Borobudur

Itinerario de dos días en Yogyakarta

¿Merece la pena visitar Yogyakarta?

Confieso que yo no tenía grandes expectativas en la ciudad. Sin embargo, Yogyakarta fue uno de los puntos que más me gustó de mi viaje a Indonesia y no solo por sus templos o por los colores de Malioboro Street, sino también por la amabilidad de los locales de la zona y la gastronomía de Indonesia. Yogyakarta es un sitio espectacular para probar platos locales riquísimos a muy buen precio.

Para mí, vale la pena desde el minuto 1. Ya cuando llegas al aeropuerto y ves cómo está decorado, puedes empezar a percibir el rollito místico y mágico de la ciudad. Y, cuando empiezas con las visitas culturales como Prambanan y Borobudur o Taman Sari, te das cuenta de que es un acierto.

Decoración de madera con motivos tradicionales javaneses en el aeropuerto de Yogyakarta, Indonesia.
Detalles de la decoración del aeropuerto de Yogyakarta, una primera toma de contacto con la identidad cultural de la ciudad.

Preguntas frecuentes sobre Yogyakarta

Antes de acabar, te dejo por aquí algunas preguntas frecuentes sobre Yogyakarta que suelen surgir al organizar la visita y que pueden ayudarte a terminar de planificar el viaje.

¿Es buena idea usar Yogyakarta como base para recorrer Java?

No del todo. Aunque Yogyakarta tiene buenas conexiones en tren y queda cerca de templos, volcanes y algunos puntos de interés, Java es enorme. Para visitar lugares como Karimunjawa, Cemoro Lawang o Yakarta no es práctico ir y volver en el día desde Yogyakarta, ya que los desplazamientos requieren muchas horas de transporte.

¿Es seguro visitar Yogyakarta?

Sí. Yogyakarta es una ciudad tranquila y muy acostumbrada al turismo. Las zonas céntricas, como el Kraton, Malioboro o Prawirotaman, son seguras para moverse a pie, incluso por la noche.

Como en cualquier ciudad concurrida, basta con tener precauciones básicas como vigilar las pertenencias en calles muy animadas, usar taxi o Grab si te alejas del centro y no llamar la atención con objetos de valor.

¿Puedo ir a Solo (Surakarta) desde Yogyakarta?

Sí y es una excursión muy recomendable. La forma más cómoda de hacerlo es el tren, ya que es rápido (entre 45 y 70 minutos) y barato. La opción más práctica es la línea de cercanías KAI Commuter, que conecta directamente la estación de Tugu, en Yogyakarta, con Solo Balapan.

¿Conviene pasear por Malioboro de noche?

Sí, sobre todo los fines de semana. Es cuando la zona tiene más vida, con puestos callejeros, música en directo y mucho ambiente local. Además, es una zona animada y segura para pasear.

¿Es fácil moverse sin moto en Yogyakarta?

Sí. El centro de la ciudad se recorre perfectamente a pie y podrás llegar caminando a lugares como el Kraton o Taman Sari. Para visitar los templos de los alrededores, lo más cómodo es contratar un conductor, apuntarte a una excursión organizada o combinar transporte público con taxi o Grab.

¿Qué errores comunes cometen los viajeros en Yogyakarta?

Quedarse solo un día y centrarse únicamente en Borobudur y Prambanan. Eso hace que muchos viajeros se pierdan la vida local de la ciudad y visitas tan interesantes como el Kraton, el Taman Sari o simplemente pasear por las calles del centro de Yogyakarta.

¡Y hasta aquí hemos llegado! Espero que te haya gustado este artículo. Si tienes cualquier duda sobre qué hacer en Yogyakarta o los planes que te propongo, puedes dejar un comentario por aquí abajo.

Fuentes de información

Para elaborar esta guía, además de mi experiencia personal viajando por Yogyakarta, he contrastado la información con fuentes oficiales y actualizadas, especialmente para datos históricos, culturales y prácticos:

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Iria
Iria

¡Hola! Soy Iria, periodista graduada por la Universidad Autónoma de Barcelona y autora de Dale una vuelta al mundo, un blog independiente que pretende echarte una manita en eso de planificar buenos viajazos y que disfrutes al máximo de cada experiencia. ¿Cómo? Con guías e itinerarios hechos desde la honestidad absoluta y basados en mis propias vivencias y en el contraste de fuentes oficiales y actualizadas.

Empecé a viajar en 2016 y desde entonces no he parado quieta. He visitado y recorrido 26 países y también me he dedicado a redescubrir el mío, España y sus mil paisajes. Y, después de tanto recorrer, todavía no tengo un tipo de viaje favorito. Me encantan los roadtrips y las escapadas de montaña, pero también los destinos de mar, el turismo rural y las macrociudades.

Pero, oye, que no ha sido todo viajar. También he estado trabajando y estudiando sin parar. A lo largo de todos estos años, he ido creando una trayectoria profesional en medios de comunicación, agencias y departamentos de comunicación. Y, poquito a poco, me he ido especializando en la creación de contenidos porque lo que más me gusta del periodismo es contar historias. Y, de un modo u otro, cada destino tiene la suya.

¡Espero que mis artículos te acompañen y te sean de ayuda!

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