¿Estás pensando en visitar Prambanan y Borobudur? ¡No me extraña! Y estoy segura de que no eres el único. De hecho, seguramente todo el que va a Yogyakarta ha visto antes en algún lado las imágenes de Prambanan y Borobudur, dos templos visualmente muy impactantes. Para mí, son dos imprescindibles de la ciudad, así que te recomiendo mucho que vayas a verlos y, si puedes, haz coincidir alguna visita con el atardecer. ¡Es precioso verlos con la caída del sol!

En este post, te cuento todo lo que debes saber para visitar Prambanan y Borobudur. ¡Sigue leyendo!

¿Dónde comprar los tickets para visitar Prambanan y Borobudur?

Para visitar Prambanan y Borobudur, puedes comprar los tickets online en la página web oficial de los templos. Aquí te dejo el enlace. En esta página, encontrarás un pack para entrar a los dos templos por 42 euros. Si al entrar ves que los tickets online están agotados, no te preocupes. Puedes comprar las entradas en taquilla en Borobudur o en Prambanan y allí mismo también te dan la opción de comprar el pack, que es algo más barato que comprar las entradas por separado para cada uno de los templos.

Si quieres subir a Borobudur, deberás comprar la entrada online con antelación y la opción de entrada única al templo Borobudur. Para la subida, no sirve la entrada combinada.

ATENCIÓN: La entrada a Borobudur no incluye la subida al templo. Si quieres subir, tienes que comprarlo con bastante más antelación o bien contratar un guía y que él te acompañe. Han regulado el acceso para la conservación del espacio y ahora no se puede subir. Lo mejor es que preguntes en tu hotel cómo están ahora las cosas porque a nosotros nos comentaron que no paraban de cambiar la normativa sobre la subida al templo cada dos por tres. A mí me pasó. Justo el día antes de llegar, cambiaron la normativa y me quedé sin poder subir a verlo. Así que infórmate antes de pegarte el trote hasta allí y asegúrate de que puedes visitar Prambanan y Borobudur cómo merece la ocasión.

¿Cómo llegar a Prambanan y a Borobudur?

Ambos están a las afueras, así que si quieres visitar Prambanan y Borobudur con calma ese día te tocará madrugar un pelín.

Puedes ir de distintas formas. En mi caso, fui por mi propio pie. Alquilé una moto el día entero y fui primero hasta Prambanan. Queda a cuarenta minutos de la ciudad (más o menos). Según el navegador estaba a media hora, pero los tempos de Google Maps no suelen ser muy fiables en Indonesia. Hay mucho tráfico y algunas carreteras no están en buen estado y eso hace que los trayectos sean más lentos. Así que, si vas a conducir, ¡paciencia amigo!

Otra opción es contratar un conductor o un guía que te lleve hasta allí desde tu hotel y así te olvidas de los trayectos. Esa opción siempre está disponible en cualquier excursión que quieras hacer por Indonesia. Solo debes preguntar en tu hotel y lo más probable es que ellos ya conozcan guías y conductores que hagan estas excursiones.

También puedes tomar Grab (el Uber de Indonesia), tren o bus para ir a Prambanan y coger el Shuttle Bus que viene con la entrada y te lleva de un templo a otro.

Prambanan o el templo hindú más grande de Indonesia

Prambanan (Candi Prambanan) fue la visita que más me gustó de Yogyakarta. A tan solo 18 kilómetros de la ciudad, está este complejo de más de 200 templos que deja con la boca abierta a cualquiera. Es el templo hinduista más grande de Indonesia, uno de los más grandes del mundo y está catalogado como Patrimonio de la Humanidad. ¡A mí me encantó y creo que es imprescindible en tu visita a Yogyakarta!

Si vas a Prambanan ponte ropa cómoda. Necesitarás unas dos horas para verlo en su totalidad y caminarás bastante. El parque es grande y hay que subir y bajar escaleras cada dos por tres. Los templos de Prambanan se sitúan en el patio central del parque, donde se levantan los ocho principales, basados en el vastu shastra o diseño en direcciones alineadas.

Ten en cuenta que abre a las 6 am y cierra a las 6 pm, pero a las 5 pm ya no puede entrar nadie más a visitarlo.

Imagen de Prambanan, uno de los templos que visitar en Yogyakarta junto a Borobudur.
Cómo visitar Prambanan y Borobudur: Templo Prambanan

La construcción de este templo data del siglo IX, durante el reinado de Rakai Pikatan. El principal objetivo era adorar a Shiva, pero también celebrar la vuelta de la dinastía hindú a la isla de Java e igualar a Borbudur, el gran templo budista de Yogyakarta. De este modo, Prambanan simbolizó el triunfo del hinduismo después de un largo periodo budista.

Los tres edificios principales (los más grandes) están dedicados a Brahma, Vishnu y Shiva. ¿Y quien son Brahma, Vishnu y Shiva? Para la religión hinduista, son los máximos representantes de las fuerzas fundamentales del universo. Brahma es el creador, Vishnu es su conservador y encargado de mantener el equilibrio entre el bien y el mal en el mundo y Shiva es su destructor, el generador o motor de cambio y el encargado de que los seres asuman otras formas de existencia.

Templos de Prambanan
Cómo visitar Prambanan y Borobudur: Patio del Templo Prambanan

Durante tu visita, irás recorriendo los templos hasta llegar a la estatua de Ganesha, el hijo de Shiva con cabeza de elefante y el dios más popular de la religión hindú.

La leyenda de Prambanan y la princesa Loro Jonggrang

Un poquito de salseo que nunca viene mal y es que hay una leyenda sobre Prambanan que me encanta y que quiero compartir contigo… ¡allá voy!

Muchos identifican la estatua de Durga, la esposa de Shiva, que hay en el templo principal Candi Shiva, con la figura de la princesa Loro Jonggrang.

Y es que esta historia cuenta que la isla de Java estaba dividida en dos grandes reinos hinduistas: Pengging, que era próspera y estaba gobernada por el rey Prabu Damar Mayo, y Boko, gobernada por el gigante Prabu Boko, devorador de hombres. Ambos tenían hijos (los príncipes de esta historia). El primero era el padre de Raden Bandung Bondowoso y el segundo de la princesa Loro Jonggrang, que, pese a ser hija de un gigante, era bellísima.

En un intento por hacer crecer el reino de Boko y hacerse con el control de Java, Prabu Boko adiestró y entrenó un ejército para entrar al reino vecino. Cuando todo estuvo listo, empezó una invasión sorpresa y sangrienta a Pengging. De este modo, ambos reinos entraron en crisis y en un periodo de hambruna.

Para poner fin a la invasión y ganar la guerra, Prabu Damar le pidió a su hijo Raden Bandung Bondowoso que matara a Prabu Boko y, tras una intensa lucha y gracias a sus poderes sobrenaturales (sí, también tenía poderes mágicos el príncipe), lo consiguió. Y así fue como Pengging consiguió derrotar a Boko y echar a los ejércitos invasores de su reino.

Y ahora, por si la historia no fuese ya compleja, entra en juego otro personaje, el gigante Patih Gupolo, mano derecha del rey muerto Boko. Cuando este vuelve al Palacio Bokoh, le cuenta a la princesa Loro Jonggrang lo ocurrido. Sin dejar un respiro a la princesa para digerir la noticia, los de Pengging asedian y se hacen con el palacio Boko.

Y aquí llegaron las chispitas del amor. Cuando el príncipe Raden Bandung Bondowoso vio a la princesa se enamoró de ella al instante y le propuso casarse con él. Ella, que obviamente no quería casarse con el asesino de su padre, rechazó la propuesta que acababan de hacerle rápidamente.

Sin embargo, el príncipe no se dio por vencido y volvió a insistir. Ella, que seguía creyendo que era una mala idea, le dijo que aceptaría su propuesta con dos condiciones: la primera era que crease un Jalatunda, un pozo gigante creado por erupciones masivas, y la segunda era que debía construir mil templos en una noche. Vamos, misión imposible.

Raden Bandung Bondowoso no se lo pensó dos veces y se puso manos a la obra. Inmediatamente, empezó a trabajar en el Jalatunda. Invocando a todo tipo de demonios y usando sus poderes mágicos, terminó en un plis-plas el pozo y se lo mostró a la princesa. Entonces, ella atónita por lo que acababa de pasar y viéndose a las puertas de ese matrimonio, decidió engañarlo. Le pidió que entrase al pozo y, cuando él estaba dentro, Patih Gupolo (el gigante mano derecha de su padre) empezó a apilar piedras y sepultó a Raden Bandung Bondowoso en el pozo. Pero, como nuestro príncipe es invencible, consiguió escapar y, como estaba tan enamorado, perdonó a la princesa que hubiera intentado acabar con su vida.

Y ahora… ahora tocaban los mil templos en una noche. Para cumplir con esta segunda condición que le había encomendado Loro Jonggrang, invocó a unas pequeñas criaturitas (una especie de gnomos), que eran espíritus de la tierra y solo salían de noche. Y, con la ayuda de estos, casi lo consigue. De hecho, construyeron los primeros 999 templos y, justo cuando estaba ya con el último, la princesa entró en escena.

Loro Jonggrang y sus doncellas empezaron a encender hogueras y se pusieron a machacar arroz, una tarea que se hacía al alba. Esto hizo que los gallos empezaran a cacarear y los gnomos huyeron asustados de que la luz del sol los convirtiera en piedra, dejando un templo sin acabar.

El príncipe, que no consiguió cumplir con las dos condiciones que le había puesto la princesa, se puso furioso y la maldijo para siempre. La convirtió en una estatua de piedra, que sería la actual escultura de la diosa Durga que está en el templo norte de Prambanan.

Borobudur o el monumento budista más grande del mundo

Mi experiencia en Borobudur no fue tan positiva como en Prambanan. Como os comentaba, justo cuando llegué se acababa de cambiar la normativa y ya no se podía subir arriba, si no comprabas una entrada especial con cierta antelación. El templo es muy bonito, pero pagar 20 euros para ver el templo desde la base no tiene nada de especial.

Entiendo perfectamente que no puedas subir a verlo por la masificación que se produce y la conservación del templo, pero entonces [EN MI HUMILDE OPINIÓN] deberían rebajar el precio de la entrada.

Imagen del buda de Borobudur, uno de los templos que visitar en Yogyakarta junto a Prambanan.
Cómo visitar Prambanan y Borobudur: Zona superior del Templo Borobudur

Bueno… yendo un poco más allá de mi anécdota personal, te cuento un poco más sobre lo que sé de este templo y todo lo que pude descubrir durante mi visita.

El templo Borobudur o Candi Borobudur queda a una hora en moto de Yogyakarta (unos 40 kilómetros) y a poco más de una hora de Prambanan (unos 50 kilómetros). Así que tienes un ratito de trayecto. Si no quieres gastar dinero en un conductor o no quieres ir en moto, también puedes ir en transporte público desde la calle Malioboro Yogyakarta. Debes tomar el bus 2A o 2B hasta la terminal de Jombor. Una vez allí, deberás coger otro autobús hasta el templo.

Es el monumento budista más grande del mundo y, al igual que Prambanan, también es Patrimonio de la Unesco. Se trata de una gran estupa budista con forma de pirámide, ubicada en la llanura de Kedu. Cuando se ve desde arriba se puede apreciar la forma de mandala budista. Tiene seis plataformas cuadradas sobre las que descansan otras tres plataformas circulares. Y contiene nada más y nada menos que ¡504 estatuas de Buda!

Amanecer y paisaje verde desde lo alto de Borobudur.
Cómo visitar Prambanan y Borobudur: Vistas desde el Templo Borobudur

Se cree que este templo fue construido en el siglo IX, entre el 780 y el 830 por la dinastía budista de los Saliendra, fundada en Java Central 50 años antes de que Borobudur empezase a construirse. Estaban ubicados en Kedu y, aunque para el 928 la dinastía Saliendra ya había desaparecido, este templo budista siguió usándose hasta el siglo XIV. En este siglo se dio el final de los reinos hinduistas y budistas en Java y su población se convirtió al Islam.

Aun así, hoy es uno de los atractivos turísticos más importantes de Indonesia y se ha utilizado como templo budista desde 1850 hasta hoy. Así que si vas, ¡disfrútalo! Y, sobretodo, ¡compra tu entrada con antelación para poder subir!

¡Espero que te haya sido de ayuda este post y puedas visitar Prambanan y Borobudur! Si crees que me he dejado algo en el tintero, quieres añadir algo o tienes alguna pregunta, puedes dejarme un comentario y te responderé encantada.

Categorías: AsiaIndonesia

Iria

¡Hola! Mi nombre es Iria y soy de Barcelona. Soy periodista y hace unos seis años descubrí el placer de viajar. Desde entonces no he parado quieta. Lo hago siempre que puedo. Hace seis años que el marketing digital es mi sector profesional. Pero, sin duda alguna, la parte que más me gusta de mi trabajo es la creación de contenidos porque me encanta escribir, informarme, comunicar, estructurar artículos, ilustrarlos con fotografías y un largo etcétera. ¡Espero que mis artículos te sean de ayuda!

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